sábado, 3 de septiembre de 2016

LA INVERSIÓN Y EL AHORRO EN LA DEMANDA GLOBAL

Aceptar que toda oferta es generadora de demanda, implica que los costos que le

generan a un empresario por el proceso productivo que vistos de otro lado son los

ingresos de los factores productivos: salarios, renta y beneficios deben

consumirse por completo en la compra de mercancías en el mercado para que tal

principio opere. Así mismo el hecho de que un individuo se abstenga a consumir

es decir destine parte de su ingreso al ahorro conduciría inevitablemente a la

inversión pues esta retención de los ingresos llevaría necesariamente a que el

trabajo y los bienes que se retiran del mercado se inviertan en la producción de

riqueza en forma de capital para obtener una satisfacción futura.

¿Es este análisis “clásico” correcto? Keynes argumenta que esto es una ilusión

óptica que se sufre cuando se basa el análisis del mercado en el principio de Say

pues se está asumiendo dos actividades como sucesivas, que en cierto sentido

tienen relación pero que se pueden constituir de manera diferente. (Ahorro e

inversión). Este escrito por tanto intenta analizar estas dos actividades y cómo

influyen en el desarrollo de la Teoría General, basándonos principalmente a partir

de la definición que propone Keynes de demanda global, “es el importe del

producto que los empresarios esperan recibir con el empleo de N hombres”

[Keynes 1936,41]. Es decir que la demanda de ocupación dependerá de las

expectativas sobre el monto que espera recibir un empresario según su

producción con un nivel de ocupación dado. Este concepto de demanda global nos

sirve como centro de análisis para exponer las ideas de ahorro e inversión, pues

como Keynes explica la base de su teoría puede explicarse de la siguiente

manera: cuando hay un crecimiento en la ocupación, aumentara el nivel de

ingresos que se trasladaran al consumo pero que estos últimos no serán en la

misma magnitud como los ingresos, por lo que los consumidores no destinan todo

su ingreso al consumo inmediato sino que lo aplazan a través del ahorro, esta

retención en el consumo hará que los empresarios no cumplan sus expectativas,

con lo cual disminuyen sus ingresos y tendrán que recurrir a desemplear pues lo

que ofertan no encuentra su adecuada demanda, por ello para mantener el nivel

de ocupación constante debe existir una magnitud de inversión tal que absorba el

excedente de la producción.

El ahorro podemos considerarlo como el ingreso disponible que los consumidores

se abstienen de consumir, por ello Keynes lo considera como una variable

residual, es decir el ingreso que resulta después de que primero se suplió las

necesidades básicas, el ahorro por tanto tiene una relación directamente

proporcional con el ingreso, a mayores niveles de ingreso, mayor el nivel de

ahorro y viceversa, teniendo en cuenta que el aumento en el ahorro será menor

que el ingreso, pues habrá una cantidad que tendrá prioridad de destinarse al

consumo. Así el ahorro es una variable fundamental que hay que analizar

detenidamente pues la interrupción que puede causar en el flujo ingreso-gasto

puede afectar la dinámica de la economía, ocasionando una baja en la demanda

que se verá reflejada en los ingresos de los empresarios pero sobre todo

disminuirá también la inversión.

El ahorro y la inversión están estrechamente relacionados, pero por ello se debe

ser consiente que para diferenciar las dos actividades, una abstención de

consumo en el presente no necesariamente implica un acto de consumo futuro. El

hecho de que el aumento en los ahorros no signifique un aumento en la inversión,

puede deberse a la incertidumbre que se puede vivir en una economía inestable,

con respecto a los negocios, las políticas, aspectos sociales, los procesos de

revaluación o devaluación del dinero, etc y dar lugar al atesoramiento del dinero,

que también puede ocurrir por la desconfianza en el sistema financiero o por el

temor a sufrir pérdidas. Es necesario afirmar también que un factor importante a

analizar especialmente en nuestro país es el desconocimiento de que atesorar o

guardar el dinero es nocivo para la economía, pues se restringe la capacidad

adquisitiva de dinero, lo podemos evidenciar especialmente en algunas personas

adultas quienes tienen una necedad para llevar sus ahorros al sistema financiero,

prefiriendo guardarlo popularmente “bajo el colchón”

Al contrario si los consumidores que destinan sus ahorros al sistema financiero o

lo prestan para que alguien inicie un proyecto productivo, estos ingresos se

canalizan a la inversión financiando un aumento en la capacidad productiva es

aquí donde la inversión toma un papel determinante en la economía, pues se

destina a créditos que pueden ser destinados a la adquisición de nuevos bienes

de capital para las empresas lo cual generara un aumento en la productividad,

cabe resaltar aquí un concepto fundamental el cual desarrollara Keynes más

adelante en su Teoría General, la tasa de interés que servirá como un instrumento

de política económica para influir sobre la inversión.

Es así como la inversión es una variable imprescindible de tratar pues en la

síntesis que nos hace Keynes sobre su teoría, para que el nivel de ocupación se

mantenga o alcance mayores niveles, deben cumplirse las expectativas que tienen

los empresarios con relación al ingreso que recibirán dada su producción. Al ser el

ahorro desde dos puntos de vista un impedimento si se atesora o una solución si

se lo lleva a la inversión, es una variable que debe ser analizada al igual que la

inversión, pero no darlas como dadas una después de la otra tal como se asume

con la teoría clásica pues generalmente el ahorro no siempre esta canalizado a la

inversión, por ello se deben analizar algunos determinantes que influyen en estas

dos variables y que pueden llevar a un equilibrio económico si se analizan

adecuadamente y se brindan opciones de políticas económicas adecuadas.

Bibliografía:

Keynes, John Maynard. Teoría General de la Ocupación, el interés y el dinero.

Fondo de Cultura económica. 1936