LA INVERSIÓN Y EL AHORRO EN LA DEMANDA GLOBAL
Aceptar que toda oferta es generadora de demanda, implica que los costos que le
generan a un empresario por el proceso productivo que vistos de otro lado son los
ingresos de los factores productivos: salarios, renta y beneficios deben
consumirse por completo en la compra de mercancías en el mercado para que tal
principio opere. Así mismo el hecho de que un individuo se abstenga a consumir
es decir destine parte de su ingreso al ahorro conduciría inevitablemente a la
inversión pues esta retención de los ingresos llevaría necesariamente a que el
trabajo y los bienes que se retiran del mercado se inviertan en la producción de
riqueza en forma de capital para obtener una satisfacción futura.
¿Es este análisis “clásico” correcto? Keynes argumenta que esto es una ilusión
óptica que se sufre cuando se basa el análisis del mercado en el principio de Say
pues se está asumiendo dos actividades como sucesivas, que en cierto sentido
tienen relación pero que se pueden constituir de manera diferente. (Ahorro e
inversión). Este escrito por tanto intenta analizar estas dos actividades y cómo
influyen en el desarrollo de la Teoría General, basándonos principalmente a partir
de la definición que propone Keynes de demanda global, “es el importe del
producto que los empresarios esperan recibir con el empleo de N hombres”
[Keynes 1936,41]. Es decir que la demanda de ocupación dependerá de las
expectativas sobre el monto que espera recibir un empresario según su
producción con un nivel de ocupación dado. Este concepto de demanda global nos
sirve como centro de análisis para exponer las ideas de ahorro e inversión, pues
como Keynes explica la base de su teoría puede explicarse de la siguiente
manera: cuando hay un crecimiento en la ocupación, aumentara el nivel de
ingresos que se trasladaran al consumo pero que estos últimos no serán en la
misma magnitud como los ingresos, por lo que los consumidores no destinan todo
su ingreso al consumo inmediato sino que lo aplazan a través del ahorro, esta
retención en el consumo hará que los empresarios no cumplan sus expectativas,
con lo cual disminuyen sus ingresos y tendrán que recurrir a desemplear pues lo
que ofertan no encuentra su adecuada demanda, por ello para mantener el nivel
de ocupación constante debe existir una magnitud de inversión tal que absorba el
excedente de la producción.
El ahorro podemos considerarlo como el ingreso disponible que los consumidores
se abstienen de consumir, por ello Keynes lo considera como una variable
residual, es decir el ingreso que resulta después de que primero se suplió las
necesidades básicas, el ahorro por tanto tiene una relación directamente
proporcional con el ingreso, a mayores niveles de ingreso, mayor el nivel de
ahorro y viceversa, teniendo en cuenta que el aumento en el ahorro será menor
que el ingreso, pues habrá una cantidad que tendrá prioridad de destinarse al
consumo. Así el ahorro es una variable fundamental que hay que analizar
detenidamente pues la interrupción que puede causar en el flujo ingreso-gasto
puede afectar la dinámica de la economía, ocasionando una baja en la demanda
que se verá reflejada en los ingresos de los empresarios pero sobre todo
disminuirá también la inversión.
El ahorro y la inversión están estrechamente relacionados, pero por ello se debe
ser consiente que para diferenciar las dos actividades, una abstención de
consumo en el presente no necesariamente implica un acto de consumo futuro. El
hecho de que el aumento en los ahorros no signifique un aumento en la inversión,
puede deberse a la incertidumbre que se puede vivir en una economía inestable,
con respecto a los negocios, las políticas, aspectos sociales, los procesos de
revaluación o devaluación del dinero, etc y dar lugar al atesoramiento del dinero,
que también puede ocurrir por la desconfianza en el sistema financiero o por el
temor a sufrir pérdidas. Es necesario afirmar también que un factor importante a
analizar especialmente en nuestro país es el desconocimiento de que atesorar o
guardar el dinero es nocivo para la economía, pues se restringe la capacidad
adquisitiva de dinero, lo podemos evidenciar especialmente en algunas personas
adultas quienes tienen una necedad para llevar sus ahorros al sistema financiero,
prefiriendo guardarlo popularmente “bajo el colchón”
Al contrario si los consumidores que destinan sus ahorros al sistema financiero o
lo prestan para que alguien inicie un proyecto productivo, estos ingresos se
canalizan a la inversión financiando un aumento en la capacidad productiva es
aquí donde la inversión toma un papel determinante en la economía, pues se
destina a créditos que pueden ser destinados a la adquisición de nuevos bienes
de capital para las empresas lo cual generara un aumento en la productividad,
cabe resaltar aquí un concepto fundamental el cual desarrollara Keynes más
adelante en su Teoría General, la tasa de interés que servirá como un instrumento
de política económica para influir sobre la inversión.
Es así como la inversión es una variable imprescindible de tratar pues en la
síntesis que nos hace Keynes sobre su teoría, para que el nivel de ocupación se
mantenga o alcance mayores niveles, deben cumplirse las expectativas que tienen
los empresarios con relación al ingreso que recibirán dada su producción. Al ser el
ahorro desde dos puntos de vista un impedimento si se atesora o una solución si
se lo lleva a la inversión, es una variable que debe ser analizada al igual que la
inversión, pero no darlas como dadas una después de la otra tal como se asume
con la teoría clásica pues generalmente el ahorro no siempre esta canalizado a la
inversión, por ello se deben analizar algunos determinantes que influyen en estas
dos variables y que pueden llevar a un equilibrio económico si se analizan
adecuadamente y se brindan opciones de políticas económicas adecuadas.
Bibliografía:
Keynes, John Maynard. Teoría General de la Ocupación, el interés y el dinero.
Fondo de Cultura económica. 1936
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